Una amistad "diferente"



Don Ortega y Gasset escribió que "una amistad delicadamente cincelada, cuidada como se cuida una obra de arte, es la cima del universo". Don Julián Marías, pupilo suyo, agregó que ese tipo de amistad, delicadamente cincelada, se "aprecia" mejor cuando ocurre entre un hombre y una mujer. Veamos por qué.

Esta clase de amistad debe superar ciertos obstáculos (machismo, feminismo, paternalismo, etc.) porque su esencia es respetar al otro, sobre todo admirarlo, excluyendo cualquier coqueteo de mal gusto. Dijo Don Julián “Siempre he creído que nuestros mejores amigos son nuestras amigas -y viceversa-; que si alguien es capaz de comprender desde cerca otra vida humana y darle efectiva compañía, es una persona del otro sexo”.

¿Por qué? Porque en este tipo de amistad se participa de la otra forma de ser persona y esto es lo que más fascina. En ella entra en juego la persona como tal, y la persona sexuada (que no sexual). Es decir, la amistad es una forma de experimentar con más autenticidad lo que somos ambos: personas, y a la vez, de ser conscientes que lo somos de dos formas distintas y complementarias, persona masculina, persona femenina. Ante la mujer amiga, el hombre experimenta que lo es y, a la vez, que su masculinidad se enriquece gracias a la forma de captar la realidad que la mujer tiene y a su forma de interrelacionarse. “Lo que una mujer como tal ve, no lo puede ver un hombre, y por eso es capaz de enriquecer y completar la intelección de lo real”.

Dice Nieves Gómez "La amistad hombre-mujer consiste, ante todo, en un verse reflejado con estima en el espejo que constituyen los ojos del otro sexo. Ante la mujer amiga, el hombre elimina la posible tosquedad; gracias al hombre amigo, la mujer vence inseguridades, se hace más firme. Ambos se comprometen en una forma de afecto no posesivo y descubren nuevos horizontes personales".

Es más "puro" que el amor radical, es decir, el enamoramiento, porque no quiere o requiere la posesión del otro, no hay enajenación. Hay admiración, compañía, complicidad... Tampoco se confunda con amor tibio, tímido o inacabado. Es un tipo de amor, pero del más puro que hay.

Referencias:

Gómez Álvarez, N. (2014). Amistad hombre-mujer: Unidualidad y participación. Asociación Española del Personalismo. http://www.personalismo.org/gomez-alvarez-n-amistad-hombre-mujer-unidualidad-y-participacion/

Marías, J. (1963). Ensayos de convivencia. Editorial Sudamericana.

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